Las personas cómo humanos que somos a veces nos vamos.
Puede ser por un tiempo o para toda la vida, puede ser un cambio o puede ser la muerte.
Todo humano tiene relaciones, si no fuese así la vida no sería igual, o tal vez ni podríamos vivir…
Cuándo nos vamos, sea por unos días o para siempre cambiamos, sin querer, la vida de muchas personas.
Un viaje es fácil de superar pues en el siglo en el que vivimos la comunicación es lo más sencillo que hay: Teléfonos, móviles, internet, redes sociales…
Esta tristeza se convierte en alegría cada vez que la comunicación es posible.
Lo difícil es cuándo llega la muerte, inevitable para cualquier ser vivo.
La muerte supone un “hasta siempre”, algo que nunca es agradable decir y menos a un ser querido.
Cuando llega la muerte una parte de nosotros queda en los vivos y una parte de los vivos se va con nosotros.
Nunca ha sido y nunca será fácil despedirnos sin que nuestra Alma se cubra de nubes y llueva en forma de lágrimas a través de nuestros ojos… La nostalgia siempre acompañará los recuerdos que quedan de esas personas que se fueron.
Y si algún día, sea pronto o tarde, esta que escribe ha de irse, tan sólo recordad: Que la sonrisa nunca debe borrarse pues todavía amanece gratis. Y podréis encontrarme en algún lugar sobre el arcoíris.
“He puesto a secar los recuerdos frente al Sol, he puesto a tender la nostalgia del ayer”
Mägo de Oz.
Dedicado a todos aquellos que se fueron hace mucho, o hace poco de mis días...
Sam.
